¡Qué espectáculo visual! Ver al Dragón Dorado enfrentarse al Dragón Celeste es simplemente alucinante. La animación de los ataques de energía y la destrucción del patio escolar te hace sentir la potencia de cada golpe. Me encanta cómo en Retroceder es ser invencible logran que sientas la tensión de la batalla como si estuvieras ahí. La reacción de los estudiantes añade un toque de realismo a esta fantasía épica. Definitivamente, una escena para recordar.