Liam Soto no necesita gritar para imponerse; su mirada lo dice todo. En Retroceder es ser invencible, la escena donde lanza la moneda y desafía al grupo entero es pura tensión cinematográfica. La risa de los demás solo hace más épico su silencio. Ese chico de uniforme blanco no busca aprobación, busca lealtad. Y cuando pregunta '¿Alguien necesita un compañero?', sabes que algo grande está por nacer.