La tensión entre los cadetes es palpable, pero la revelación de la chica de cabello blanco cambia todo el juego. Ver cómo subestiman al protagonista por su apariencia tranquila es clásico, pero ese golpe final al Rey Lobo demuestra que en Retroceder es ser invencible la fuerza real no necesita gritos. La atmósfera nocturna y ese cuervo con ojos rojos al final añaden un toque de misterio perfecto para dejar con ganas de más.