La tensión en Retroceder es ser invencible es insoportable. Ver a Liam Soto, el orgulloso heredero, reducido a lágrimas y súplicas ante su hermano es una escena devastadora. La crueldad del momento, con la lluvia de lágrimas cayendo al suelo, resalta la brutalidad de este mundo. La aparición del dragón y la indiferencia del hermano crean un contraste perfecto entre poder y desesperación. Una obra maestra de la tensión emocional que te deja sin aliento.