¡Qué tensión más brutal en este duelo de bestias! La aparición del Dragón Dorado de nivel cuatro hace que todos tiemblen de miedo, pero la respuesta con el Dragón Celeste es simplemente épica. Me encanta cómo en Retroceder es ser invencible se maneja la jerarquía de poder; ver la cara de incredulidad del oponente al ver que su dragón no es el único rey del patio es impagable. La animación de las escamas brillantes y la energía cósmica eleva la calidad visual a otro nivel, haciendo que cada segundo de la batalla se sienta como un evento monumental que no te puedes perder.