¡Qué tensión! Ver a Liam acorralado por ese oso demoníaco me tuvo al borde del asiento. Pero cuando apareció el león de fuego, herido pero imparable, sentí escalofríos. La escena donde protege a su amo mientras sangra es pura épica. En Retroceder es ser invencible, cada segundo cuenta una historia de lealtad y sacrificio. El diseño de los ojos del león, brillando con furia y dolor, es arte puro. No es solo una batalla, es un grito de honor en medio de la oscuridad.