La tensión en la cueva es palpable: Mateo observa desde las sombras mientras un grupo de trajes entra con ambición desmedida. El Huevo de Dragón Oscuro brilla como tentación mortal, y los diálogos revelan más codicia que valentía. En Retroceder es ser invencible, cada mirada cuenta una historia de traición inminente. La animación explota en colores mágicos, pero el verdadero peligro no es el dragón… son los humanos.