La tensión entre Samuel y su antiguo aliado es palpable desde el primer segundo. Ver cómo la codicia transforma a un compañero en enemigo es desgarrador, pero la llegada del dragón azul eleva la escena a otro nivel. La batalla entre el Rinoceronte Lava y las bestias de hielo es visualmente impactante, con efectos que hacen temblar la pantalla. Me encanta cómo Retroceder es ser invencible maneja estos giros dramáticos sin perder el ritmo. El protagonista robando el huevo al final fue el remate perfecto para esta montaña rusa de emociones.