¡Qué tensión más brutal! Ver a esos osos gigantes acorralando al grupo me puso los pelos de punta. La escena donde el protagonista decide plantar cara en lugar de huir es épica. En Retroceder es ser invencible, la transformación del miedo en determinación se siente increíblemente real. Ese león de fuego cayendo y la mirada fría del líder al decir que el espectáculo apenas comienza... ¡pura adrenalina!