La tensión en Soy mi propia sustituta es insoportable. Verla entrar en esa oficina y descubrir que él tiene una foto de otra mujer duele, pero la escena del recuerdo donde él la estrangula cambia todo el juego. ¿Es él el villano o hay algo más? La actuación de ella al pasar del miedo a la determinación es brillante. No puedo dejar de ver cómo se desarrolla este triángulo oscuro.