¡Qué locura de escena! Ver a Alma empujando ese carrito lleno de fuegos artificiales mientras León, todo ensangrentado, enfrenta a esos tipos con katanas me dejó sin aliento. La tensión es máxima y el giro cómico del arma improvisada es brillante. En medio del caos, la conexión entre los personajes brilla, haciendo que Con mi Gatling falsa, me gané un esposo se sienta como una montaña rusa de emociones. ¡No puedo esperar a ver qué pasa después!