¡Qué locura de escena! Ver a esos tres tipos persiguiendo al repartidor en scooter mientras asoman por el techo solar del coche es puro oro cómico. La tensión inicial cuando lo acorralan y le quitan el casco da paso a una dinámica de grupo muy curiosa. Me recuerda a esas situaciones caóticas de Con mi Gatling falsa, me gané un esposo donde nada sale como se planea. El contraste entre la elegancia del conductor y el caos de sus amigos es brutal. ¡No puedo dejar de reír con sus expresiones!