Ver a Héctor y Verónica pasar de la tragedia a la opulencia absurda es una montaña rusa emocional. La escena donde el equipo de sirvientes entra en pánico por un poco de oro es hilarante, pero el verdadero corazón está en cómo intentan compensar el pasado. Plan renacer: segunda crianza captura perfectamente esa mezcla de comedia frenética y amor familiar desbordante. ¡No puedo dejar de reír con el desorden en la habitación!