La tensión entre la pareja es palpable, pero la llegada de la hija lo cambia todo. Su expresión de confusión al verlos tan cariñosos es hilarante. El momento en que ella decide cortar la luz para interrumpir el romance es puro genio cómico. La química entre los actores hace que Plan renacer: segunda crianza se sienta increíblemente real y divertido. Me encanta cómo la chica pasa de la confusión a la acción directa con esa sonrisa traviesa al final.