Ver a la protagonista dibujar con tanta dedicación en su habitación llena de luz cálida es una terapia visual. La forma en que cobra vida a sus personajes, desde el doctor hasta el niño del fútbol, muestra un mundo interior riquísimo. Me encanta cómo Plan renacer: segunda crianza utiliza el dibujo para expresar emociones que las palabras no alcanzan. Esos momentos de risa y sorpresa al ver el resultado final son pura magia.