La tensión en este episodio de Soy mi propia sustituta es insoportable. Ver a Xu Nian con su currículum frente al hombre que la ignora duele en el alma. La escena del ascensor con la otra mujer agarrada de su brazo es puro veneno visual. Los silencios gritan más que los diálogos y la mirada de él al final lo dice todo. Una montaña rusa emocional que no puedes dejar de ver.