La tensión en Soy mi propia sustituta es palpable desde el primer segundo. La escena donde ella entra y él bebe vino sin mirarla dice más que mil palabras. El silencio, la distancia, la elegancia fría... todo construye un drama emocional intenso. Me encanta cómo cada gesto cuenta una historia no dicha. Verlo en netshort fue una experiencia inmersiva total