¡Qué entrada tan épica la de esta señora! Verla caminar con esa seguridad mientras todos se quedan impactados es puro cine. La tensión entre el chico de mezclilla y la chica de leopardo se corta con un cuchillo, y ella llega justo para poner orden (o más caos). Me encanta cómo en Cada día los deja en ridículo manejan estos momentos de confrontación familiar con tanto drama visual. Esa sonrisa final de la madre da miedo, ¿qué estará planeando?