La tensión en este episodio es insoportable. Ver a la chica atada y llorando mientras el chico es retenido por esos matones me puso los nervios de punta. La llegada del protagonista con esa mirada fría y decidida fue el momento cumbre. Se nota que en Cada día los deja en ridículo saben cómo construir un clímax perfecto. La química entre los personajes y la atmósfera del almacén abandonado crean una experiencia visual muy potente que te deja queriendo ver el siguiente capítulo inmediatamente.