La tensión es palpable desde el primer segundo. Ver al protagonista mirando esas fotos con esa expresión de dolor contenido rompe el corazón. La transición a la escena en el coche es magistral; ella intenta conectar, pero él está en otro mundo. La química entre ellos en Cada día los deja en ridículo es increíble, especialmente en esos silencios incómodos donde se dice todo sin hablar. ¡Necesito saber qué pasó realmente en esa boda!