Ver a él escribiendo mensajes mientras ella duerme me tiene en vilo. La tensión es palpable y la atmósfera nocturna está perfectamente lograda. En Cada día los deja en ridículo, los detalles como la luz del teléfono iluminando su rostro añaden capas de misterio. ¿Qué trama? La escena del desayuno al día siguiente, con esa mirada cargada de emociones no dichas, es simplemente brillante. Una historia de amor y secretos que engancha desde el primer minuto.