La tensión en este club nocturno es insoportable. Ver cómo la chica en el vestido blanco es arrastrada por el chico de camisa roja mientras el otro sufre en el suelo es puro veneno dramático. La mirada de odio y la forma en que él la carga para llevársela muestra una posesividad tóxica pero fascinante. Definitivamente, la escena donde le pone el anillo y luego la levanta en brazos es el clímax perfecto de Cada día los deja en ridículo. No puedo dejar de mirar sus expresiones faciales llenas de conflicto.