¡Qué tensión más increíble! La transformación de Elena de víctima a doctora valiente es fascinante. La escena donde descubre el diagnóstico de Silas cambia todo el juego. La química entre ellos es eléctrica y peligrosa. Ver a Silas en la camilla, vulnerable pero aún dominante, es puro fuego. Esta historia en Hazla perder el control me tiene enganchada, no puedo dejar de verla. ¿Podrá ella curarlo o caerá en sus redes?