La tensión romántica en el campo de tiro es eléctrica, pero la escena del Ferrari en la costa eleva la apuesta. Ver cómo la pareja disfruta de la velocidad antes del ataque crea un contraste brutal. En Hazla perder el control, la lealtad se prueba con balas. El final trágico en el volante me dejó sin aliento. Una montaña rusa de emociones que no puedes dejar de ver.