Ver Hazla perder el control me dejó sin aliento. La tensión entre el asesino y la mujer herida es eléctrica, y cuando él la salva en lugar de matarla, supe que esto no era solo acción. El hospital, las miradas, el roce de sus manos… todo grita pasión prohibida. Y ese final con el otro hombre entrando… ¡qué giro!