La tensión en el vestíbulo del hotel es insoportable. Ver cómo el hombre del traje blanco intenta protegerla mientras el otro observa con esa mirada herida y vendada rompe el corazón. La escena de la tarjeta de la habitación 107 marca un punto de no retorno en Hazla perder el control. Cuando ella entra sola a la suite con piscina y él aparece detrás, completamente vestido y con esa expresión de dolor contenido, la química es eléctrica. Un drama visualmente hermoso que te deja sin aliento.