La tensión entre la doctora y su paciente herido es insoportable. Cada mirada, cada roce al curar sus heridas, desata un fuego que no pueden controlar. En Hazla perder el control, la química entre ellos es eléctrica, y cuando él le entrega ese extraño dispositivo con candado, todo cambia. ¿Es un juego de poder o una confesión silenciosa? Los celos del hombre en el pasillo añaden más drama. Una historia que te atrapa desde el primer segundo.