La tensión en la sala del consejo es insoportable, pero nada se compara con la llegada de esas bestias mecánicas. Ver al protagonista de cabello plateado enfrentarse solo a un ejército de monstruos ciberpunk es una locura visual. La transformación de la reunión política en una batalla épica en La fortaleza sin guardián me dejó sin aliento. Los diseños de los enemigos, desde el calavera hasta el cíclope, son aterradores y fascinantes. ¡Qué final tan intenso!