¡Qué locura de episodio! La tensión se siente en el aire cuando esos demonios mecánicos con ojos brillantes y tentáculos de metal se preparan para la batalla final. La escena del chico de cabello blanco mirando la Tierra desde las nubes me dio escalofríos, como si cargara con el destino del mundo. En La fortaleza sin guardián, la mezcla de tecnología oscura y misticismo es brutal. Ese momento en que el ojo refleja el fuego de la guerra... ¡pura adrenalina!