La tensión entre el general rubio y el joven de cabello plateado en La fortaleza sin guardián es simplemente eléctrica. Cada mirada, cada gesto, carga con años de historia no dicha. La escena donde el ejército se levanta al unísono me hizo gritar de emoción. No es solo acción, es pura catarsis emocional. Y ese final… ¿realmente creían que iba a terminar así?