La tensión es insoportable desde el primer segundo. Ver cómo esos monstruos mecánicos aterrorizan a los civiles me puso los pelos de punta. La transformación del villano es aterradora y la desesperación en los ojos de los protagonistas se siente muy real. Justo cuando crees que es el final, aparece ese guerrero con la espada brillante en La fortaleza sin guardián cambiando todo el panorama. La animación de la batalla final es espectacular, una mezcla perfecta de dolor y esperanza que no te deja respirar.