La tensión en La fortaleza sin guardián es insoportable. Ver al grupo avanzar por la nieve mientras el cielo se abre es una experiencia visual brutal. La aparición de esos demonios mecánicos al final me dejó helado; la mezcla de fantasía y tecnología es única. La mirada de ese chico con cabello plateado promete que la batalla será épica. Definitivamente, este viaje hacia lo desconocido vale cada segundo de angustia.