La escena donde el protagonista flota entre escombros mientras la multitud lo observa con furia es simplemente épica. La tensión entre él y el militar de uniforme verde se siente como un choque de titanes. En La fortaleza sin guardián, cada mirada y gesto cuenta una historia de poder y rebelión. El diseño de personajes y la animación de los efectos dorados son impresionantes. Me quedé sin aliento cuando desenvainó la espada bajo el sol. Una obra que combina drama, acción y emociones intensas de forma magistral.