La tensión entre los jóvenes discípulos se rompe con la aparición explosiva del maestro mayor. Su entrada dramática y las reacciones de sorpresa del grupo crean un momento cómico perfecto. La dinámica de poder cambia instantáneamente, mostrando que en Se creyó frágil, era imparable la jerarquía es clave. Los detalles en los vestuarios y la arquitectura tradicional añaden profundidad a esta escena llena de vida y humor inesperado.