¡Qué tensión se respira en este patio! La llegada del emperador con esa aura oscura pone los pelos de punta. Los dos maestros mayores intentan presumir de poder, pero su arrogancia es tan evidente que da risa ver cómo subestiman al verdadero peligro. Cuando lanzan ese ataque azul, uno piensa que ganarán fácil, pero la contraofensiva verde es brutal y devastadora. Ver a esos dos volando por los aires es la lección perfecta de humildad. En Se creyó frágil, era imparable, la dinámica de poder cambia en un segundo y eso es lo que me tiene enganchado. La expresión de sorpresa en los rostros de los jóvenes al ver la derrota de sus maestros lo dice todo: aquí nadie está a salvo.