¡Qué escena tan tensa! La atmósfera romántica inicial se rompe de golpe cuando él entra sin permiso. La expresión de ella, entre el pánico y la indignación, es hilarante. Él, por su parte, parece más preocupado por su canasta que por la privacidad ajena. En Se creyó frágil, era imparable, estos malentendidos son el alma de la comedia. La química entre los dos es innegable, incluso en medio del caos. ¡No puedo esperar a ver cómo resuelven este lío!