La tensión en la sala es palpable desde el primer segundo. El antagonista de negro intenta intimidar, pero la calma del protagonista de blanco es inquietante. Cuando el joven de verde lanza su ataque de energía púrpura, todos esperan un desastre, pero la contraofensiva dorada es simplemente espectacular. En Se creyó frágil, era imparable, la transformación del héroe demuestra que nunca se debe subestimar a quien mantiene la compostura. La coreografía de magia y las expresiones de sorpresa de los espectadores hacen que esta escena sea inolvidable.