¡Qué escena tan épica! Ver a Qin Sheng meditando mientras dragones y fénix luchan en el cielo es alucinante. La reacción del maestro, pasando del sueño a la incredulidad total, es pura comedia. En Se creyó frágil, era imparable, la dinámica entre ellos es hilarante; el joven parece tener un poder inmenso pero actúa con total desparpajo. El momento en que recibe el amuleto y se marcha deja con ganas de más. ¡Una mezcla perfecta de fantasía y humor!