Ver a Nico Vega transformarse en lobo mientras su familia llora dentro de casa me rompió el corazón. La escena donde pone la mano en el vidrio y vuelve a ser humano es pura magia visual. En Mi novio es un hombre lobo, cada transformación duele más que la anterior. La madre biológica llegando en ese coche negro añade un misterio que no puedo sacarme de la cabeza. Cinco años después, verla convertida en esa mujer elegante con velo negro me hizo gritar. ¿Dónde está Nico? ¿Por qué nadie lo menciona? Esta historia de amor prohibido y sacrificio me tiene enganchada.