La tensión en la sala de estar es insoportable hasta que ocurre lo inesperado. Ver al protagonista transformarse en hombre lobo frente a su familia deja a todos en shock absoluto. La escena de la cena rural contrasta perfectamente con el drama sobrenatural anterior. En Mi novio es un hombre lobo, cada giro argumental te mantiene pegado a la pantalla sin poder predecir qué pasará después.