La escena de la propuesta es incómoda pero fascinante. El chico intenta ser romántico con flores, pero la chica parece abrumada por la presión social. Cuando él levanta la piedra, la tensión es palpable. Ver a su novio transformarse en hombre lobo al final fue inesperado y añade un giro sobrenatural interesante a este conflicto emocional. La actuación transmite bien la desesperación masculina.