¡Qué tensión! Ver a esos seres aterradores celebrando con vino mientras la ciudad arde es una imagen que no olvidaré. La transformación del héroe en La fortaleza sin guardián fue épica, pero la calma antes de la tormenta en ese banquete macabro me tiene al borde del asiento. Los diseños de los villanos son increíbles y dan miedo real.