La tensión entre humanos y demonios en La fortaleza sin guardián es palpable desde el primer segundo. Carlos Soto parece un salvador, pero su poder despierta miedo y odio. La escena donde la gente protesta mientras él observa desde lo alto es escalofriante. Me encanta cómo la serie mezcla acción épica con drama político. El diseño de los monstruos y la magia visual son increíbles. Ver a Lucía Ortiz gritar en el congreso me hizo sentir la desesperación del mundo. Esta historia no es solo sobre batallas, sino sobre quiénes deciden el futuro. ¡No puedo esperar el próximo episodio!