La escena de la comida en (Doblado) ¡Mi esposa es una Bandida! es pura dinamita. La mirada de Isabela al decir que no pide opinión, el abuelo observando todo con esa calma inquietante, y el nieto comiendo como si nada mientras habla de traiciones… ¡qué nivel de drama! Y cuando ella recibe la llamada y se va con esa actitud de 'voy a arreglar esto yo sola', me quedé con la boca abierta. La sirvienta gritándole que corra, la madrastra furiosa… ¡esto no es una cena, es un campo de batalla!