La tensión en la sala es insoportable hasta que Isabela Montoya hace su entrada triunfal. Ver cómo Eduardo, el heredero mimado, termina con un ojo morado y llorando como un bebé es pura satisfacción. La abuela Teresa está histérica, pero el abuelo Octavio parece disfrutar del caos. Lo mejor es cuando Isabela, tras ser expulsada, demuestra que no es una chica sumisa sino una fuerza de la naturaleza. En (Doblado) ¡Mi esposa es una Bandida! la acción no decepciona. ¡Esa patada voladora a los guardias fue épica!