La tensión entre las dos mujeres es eléctrica desde el primer segundo. Ver a la esposa recién casada defender a Eduardo con tanta furia me hizo gritar de emoción. Pero lo que realmente me rompió fue la escena del pasado del niño escondido en el armario, presenciando la infidelidad de su padre. Ese trauma explica por qué Eduardo bebe hasta perderse. En (Doblado) ¡Mi esposa es una Bandida! cada escena duele y emociona a partes iguales. La actuación de la protagonista al golpear y luego advertir con mirada fría es de otro nivel. Y ese final con ella llegando justo cuando él está al borde… ¡qué suspenso!