La tensión en el coche es palpable, pero la verdadera batalla ocurre en la oficina. Isabela demuestra ser una estratega brillante al manipular a su padre para recuperar las acciones. Su frialdad al decir que el pez picó es escalofriante. Verla tejer su red de poder en (Doblado) ¡Mi esposa es una Bandida! es fascinante, aunque da miedo pensar en lo que hará después con tanto control.