Ver a Eduardo atado y sangrando mientras esa mujer en vestido morado revela su plan maquiavélico me dejó sin aliento. La tensión entre la lealtad familiar y la venganza por dinero está servida en (Doblado) ¡Mi esposa es una Bandida! con una crudeza que duele. Isabela confiando ciegamente en alguien que quizás ya no existe añade capas de tragedia. ¿Realmente Felipe vale tanto sacrificio? La escena final grita traición y locura.