La transición de una cena familiar nostálgica a una chica moderna siendo absorbida por su tableta es simplemente brillante. Verla despertar en 1997 y encontrarse con ese protagonista tan guapo en camiseta crea una tensión romántica inmediata. La química entre los personajes en La mimada y su esposo con suerte es innegable, especialmente en esas miradas cargadas de emoción. El diseño de producción retro y la actuación natural hacen que quieras vivir esta aventura de viaje en el tiempo tú misma. ¡Una joya visual!