La escena inicial con la protagonista comiendo una manzana mientras flotan orbes mágicos crea una atmósfera onírica perfecta. Me encanta cómo la narrativa mezcla lo cotidiano con elementos fantásticos, especialmente cuando aparece la clasificación de dramas. La química entre los personajes principales en La mimada y su esposo con suerte es electrizante, y ese momento en que él entra con bata azul... ¡corazones flotando por doquier! La evolución de pobreza a riqueza está tan bien construida que te hace querer ser parte de esa familia.